En Puebla, las cosas cobran vida
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La Maestría en Literatura Aplicada de la IBERO Puebla celebró el Coloquio: Breve Historia de las Cosas, una jornada extensa realizada en colaboración con el Museo Nacional de los Ferrocarriles y la Secretaría de Cultura. Durante la mesa “Custodiar la memoria: colecciones, archivos y patrimonio”, un panel de especialistas reflexionó sobre cómo los objetos tangibles son parte fundamental de la construcción de narrativa histórica.
Luis Fernando Herrera Valdéz exploró cómo el coleccionismo funciona como repositorio de los afectos, donde las posesiones materiales se convierten en memoria histórica de quienes las poseyeron. Para muestra, los diferentes acervos históricos que resguarda la Fundación Cultural Antonio Haghenbeck y de Lama IAP, en la cual colabora como investigador.
Puebla en sí misma es un repositorio de historia y cultura material. Fabián Valdivia Pérez, académico del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vélez Pliego de la BUAP, describió la publicación y ordenamiento de los cientos de libros que hoy reposan en la icónica Biblioteca Palafoxiana, así como elementos de infraestructura que también guardan la historia antigua de la ciudad y del mundo occidental.

Por su parte, Ana Laura Peña Aguilar compartió los proyectos que coordina desde el Museo del Estanquillo para generar espacios virtuales de lectura y acercamiento a las salas, con la construcción de sitios web especializados hasta experiencias inmersivas y en realidad aumentada.
Algunos de los espacios históricos han resistido a desastres naturales y condiciones climáticas adversas. Tal es el caso de la Biblioteca del Oratorio de San Felipe Neri, la cual alberga más de 20,000 volúmenes y un archivo histórico de 25,000 fojas. “Que confluyan estos elementos con los libros es fundamental”, aseguró Alejandro Serrano Núñez sobre las reliquias y curiosidades que han llegado hasta la biblioteca desde mediados del siglo XVII.
Finalmente, Diana Jaramillo Juárez, coordinadora de la Maestría en Literatura Aplicada, recordó el legado de Puebla como pionera en las leyes de impulso a la lectura, hogar de la primera biblioteca pública de México y resguardo de más de 600 colecciones bibliográficas. Pese al estatus de líder nacional en cultura, cuestionó: “¿Somos una sociedad preocupada retóricamente por su literatura?”.
